La clase teórica inicial de la asignatura, el día 20 de enero, tuvo relación con el tema 1: Ciberespacio y Periodismo. En ella dejamos claros algunos aspectos que trataremos más adelante en las clases, como por ejemplo la Web Semántica, que es una idea de web en la que es posible la adición de metadatos que la hagan más accesible; o la hipertextualidad, que consiste en encadenar textos de la misma manera que los humanos conectamos pensamientos.
Debate (21 de enero)
La censura y el control son dos de los temas más tratados en cuanto a Internet. Pero este tema ofrece una dicotomía clara: por un lado, sí que es cierto que hay síntomas de que estamos cada vez más controlados (respecto a lo que publicamos y lo que no), por otro, también es cierto que controlamos muy poco nuestra intimidad en la red, lo que publicamos de nosotros mismos. Cuidamos sólo no subir imágenes comprometidas, pero ¿hola? Actualmente, si se sabe hacer bien (y si no, igualmente pueden hacerte la pascua), casi cualquier foto puede acabar siendo comprometida. Personalmente, debo decir que me preocupan más los localizadores de las últimas cámaras digitales. Los datos EXIFF de una fotografía, si no desactivas la función de la cámara que lo imprime en ella, permiten saber dónde fue tomada exactamente. Reconozco que es paranoico, pero ¿soy la única a la que le preocupa que se pueda llegar a su casa con una fotografía? ¿O hacer un rastreo de sitios en los que alguien ha estado? Como se mencionó en el debate del día 21, a nivel usuario es muy complicado borrar tu rastro: es necesario acudir a una empresa que se dedique a ello.
Desde luego, el tema de la seguridad personal en Internet aún tiene mucho camino que recorrer. También me parece preocupante que un simple click en “Acepto la responsabilidad” baste para que los menores accedan a contenidos de adultos en sitios como blogs (que probablemente, sólo se trate de algunas frases malsonantes, sí, pero nunca se sabe) o en vídeos de YouTube. O que haya anuncios de juegos llamativos y de casi pantalla completa. Esto es algo que se ha regulado hace poco, aunque la medida adoptada finalmente no ha resultado muy popular. Sin embargo, según este artículo de El Mundo, la ley salvaguarda a los ludópatas y menores. Parece un paso más en la protección del usuario respecto a sus actividades en Internet: igual que se detendría a un traficante que pasea con sus drogas por la calle, se “frena” a las empresas que ofrecen juego a los ludópatas que, en un principio, se encuentran completamente desprotegidos ante ellas.
http://www.elmundo.es/mundodinero/2011/02/04/economia/1296825400.html
Si antes había que acudir a un archivo para localizar datos personales, ahora se puede hacer tecleando en Internet: el derecho vulnerado es el mismo, y ahora se vulnera con mayor facilidad. Otra de las ideas que se discutió en el debate fue que ya no es tan importante tener como acceder: no es tan importante el hecho de que estén publicados datos en algún sitio como el hecho de que sean accesibles. Lo que mencionaba antes de las fotografías comprometidas, los montajes malintencionados en contra de alguien no sirven de nada si no se dispone de un sistema de difusión para que exista un público capaz de acceder a ellos.
El asunto de la libertad de expresión en Internet, como podemos ver, es un debate continuo. ¿Qué atenta contra la libertad de expresión y qué contra la intimidad? ¿Es necesario que mientras ves un vídeo de Timón y Pumba en YouTube (no se me ocurre nada más inocente) haya un anuncio al lado para que encuentres algo (¡casi cualquier cosa!) en tu barrio o ciudad?
La solución que más éxito tuvo en el debate resultó ser la de la búsqueda de una legislación común y universal para Internet. Una que no vulnere los derechos de los usuarios y que al mismo tiempo los proteja, pero que todos los países puedan aplicarla, puesto que hasta ahora Internet viene regulado de una forma diferente en cada nación.
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